La Real Academia Española define la Mediación como: “La actividad desarrollada por una persona de confianza de quienes sostienen intereses contrapuestos, con el fin de evitar o finalizar un litigio”.

Al hilo de esta definición podemos hacer una exposición de lo que es HOY la Mediación.

            Se dan por supuesto dos presupuestos: la desarrolla UNA persona y es de CONFIANZA. En este sentido la realidad de la Mediación que está regulada por la Ley 5/2012 de 6 de Junio de mediaciones en asuntos civiles y mercantiles, nada dice respecto a esta definición. La mediación puede hacerse por varios mediadores, lo que sería COMEDIACIÓN y resulta muy beneficiosa en la medida en que dos personas de distintos ámbitos formativos se complementan a la perfección. La mediación puede ser ejercida por cualquier licenciado o grado, con la preceptiva formación en mediación; es decir hay mediadores en el mundo del Derecho, de la Psicología, del Trabajo Social, de la Sanidad…..

            El hecho de que haya confianza o no se recoge en la VOLUNTARIEDAD DE LA ELECCION de la figura del mediador. El ciudadano puede elegir quien se encargue del proceso de mediación, para ello cuenta con la herramienta de preguntar de forma abierta cuál es su formación, incluso que le muestre cuál es su experiencia o cualificación , ya que la ley nos exige llevar con nosotros “todo aquello” que atesore nuestra experiencia y capacitación. Por lo demás ya solo queda la intuición de cada persona. Esta Voluntariedad se lleva hasta el extremo de mantener el proceso de mediación si se quiere y terminarlo cuando esta voluntad cambie; tanto por parte de los mediados como del mediador.

            SOSTENER INTERESES CONTRAPUESTOS es la esencia del conflicto y llegar a encontrar las necesidades comunes es lo que conducirá todo el proceso de mediación. Para ello se contará con la neutralidad y la imparcialidad de los mediadores en todo el proceso.

            Que la finalidad sea EVITAR O PONER FIN A UN LITIGIO también es la base de la mediación, ya que esta puede iniciarse en cualquier momento del procedimiento judicial si ya estuviere iniciado y por supuesto es la herramienta natural para evitar cualquier procedimiento de carácter contencioso. Con los beneficios de tiempo y económicos que ello supone.

Es la forma más natural de resolver cualquier situación conflictiva.

            La mediación es a todas luces, la forma más natural de resolver cualquier situación conflictiva que se origine entre las personas. La obtención de un acuerdo que regularice tal acuerdo, en caso de generarse, no es más que un valor añadido y que por puesto tiene valor legal, hasta el extremo de poder ejecutarse procesalmente de forma homologa a la sentencia que se obtiene en un proceso judicial; es decir, en caso de incumplimiento de alguno de los extremos del acuerdo se podría solicitar su cumplimiento ante el Juzgado correspondiente .

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