Ya el Artº13 9 apdo. e) del Código Deontológico de la Abogacía establece el deber que tenemos los abogados/as de informar a nuestros clientes de las posibilidades de transacción, conveniencia de acuerdos extrajudiciales o soluciones alternativas al litigio, acudiendo para ello a la vía de la mediación, como alternativa importante a la judicialización del conflicto.

En general todos hemos pensado que en nuestros despachos hemos realizado siempre mediaciones, pero en realidad lo que hemos llevado a cabo han sido negociaciones.

Los mediadores, como profesionales formados en técnicas de gestión de conflictos (técnicas que no aparecen en los programas de la antigua licenciatura de Derecho, hoy grado tras la reforma del Plan Bolonia ), de forma neutral dirigen el proceso de mediación y ayudan a las partes a sacar a la luz sus intereses, sirviendo de catalizadores, de manera que las partes puedan conocer sus intereses mutuos y puedan construir un acuerdo beneficioso para ambas, restableciéndose el dialogo y manteniendo la relación.

Abogados y mediadores

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Cada profesional tiene su papel claramente diferenciado

No se trata de contraponer la figura del abogado con la figura del mediador, pues cada profesional tiene su papel claramente diferenciado. Así, el abogado es necesario  en primer lugar como consultor para orientar a nuestros clientes sobre el sistema de resolución de conflicto más conveniente en cada caso (Juzgado, negociación, arbitraje, mediación), ofreciendo además asesoramiento jurídico durante todo el proceso de mediación y finalmente dando forma jurídica a los acuerdos (totales o parciales) alcanzados por las partes en caso de llegarse a ello.

Mas aun, la utilización de la mediación puede resultar beneficiosa para los abogados en relación con materias que los mismos no traten o lleven, porque pueden remitir al cliente a la mediación en este tipo de asuntos y así continuar o ganar un cliente para el resto de materias o asuntos.

Los abogados no debemos dejar de lado la opción de recomendar al cliente acudir al proceso de mediación, cuando valoremos que puede ser una forma conveniente de resolución del conflicto, y ello por cuanto existe un importante ahorro de costes y además conlleva una agilización de la solución del conflicto, pues las partes son las protagonistas alcanzando (o no) el resultado  del acuerdo final, a diferencia del proceso judicial donde un tercero (juez) será quien finalmente decida, por lo que en muchos casos será más aconsejable recurrir a la mediación, sobre todo teniendo en cuenta que en ocasiones la solución judicial se dilata en exceso.

Recordar que es posible que cada parte puede acudir a la mediación con su abogado a fin de informar a su cliente durante su desarrollo de aspectos que puedan coadyuvar a que se firme finalmente el acuerdo. Por otro lado  y si bien la retribución del abogado en la mediación es más económica que en el caso de derivación a la vía judicial, ello no debe llevar al abogado a descartar la mediación, sino a potenciarla porque de conseguirse el acuerdo los abogados finalizaremos los asuntos de forma más ágil y satisfactoria permitiéndonos atender otros asuntos en vía judicial o de mediación.

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